domingo, 31 de mayo de 2020

DIARIO DE CUARENTENA. CAPÍTULO LXXVIII



DIARIO DE CUARENTENA

                    CAPÍTULO  LxxVIiI


Increíble fin de semana.

Todo perfecto. Todo, todo no. Ahora después te cuento.

Ya sabes que el viernes tuvimos que ir a Málaga; no es que nosotros quisiéramos ir ese día; es que, como ya sabes, se juntaron todas las circunstancias para que fuese necesario ir. Volvimos casi a las diez de la noche.

Ayer te dije que habíamos estado todo el día preparando una fiesta de cumpleaños y que también terminamos bastante tarde.

Hoy han venido a casa mis hijos, mis nueras y mis nietas. Han estado con nosotros todo el día.

 ¡Todo el día!

Y ha sido genial.

¿Qué te puedo contar de una reunión familiar que tú no sepas o, al menos, lo supongas?

Te acabo de decir que ha ido todo perfecto, pero una cosa no ha resultado tan bien como debería.

Te cuento:

Resulta que soy alérgico a algo.

Ya sabes que las alergias son bastante molestas.

Según del tipo que sean, las alergias,  pueden tener medicación para poder hacer una vida prácticamente normal y otras no son tan llevaderas.

Mi alergia, que yo no sabía hasta hoy que la tenía, es de las llevaderas, incluso sin medicación.

Y no sé si me importa mucho tener esa alergia, pero es lo que hay.

No he tenido que ir al médico ni nada de eso para descubrirlo.

Me lo han descubierto mis familiares hoy.

Lo malo es que no existe cura para esa alergia. Tendré que vivir el resto de lo que me quede de vida con ella.

Soy alérgico a mi nieta Daniela.

Cuando llega a mi casa me quedo sordo ya que me hablan y no me entero de lo que me dicen.

También me quedo ciego, porque no los veo o parece que no los veo.

Y lo peor es que pierdo la memoria por completo: se me olvida todo lo que tengo que hacer:

Tenía que haber partido lomo, se me olvidó por tenerla en brazos.

Tenía que haber preparado unas tapitas de quesos variados, se me olvidó por cambiarle el pañal y querer darle de comer.

Tenía que haber ayudado a poner la mesa y se me olvidó porque estaba jugando con ella.

Me dijeron que tenía preparada una cervecita, bien fría, en la terraza y no les oí. Cuando me la acercaron ya estaba caliente.

Y así todo el día.

Dicen que estar con Daniela me sienta mal.

Ya ves, y yo tan contento.


Querido diario ¡Alérgico, dicen! Mañana más.


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