|
DIARIO DE CUARENTENA
CAPÍTULO LxiI
|
|
Hoy ha sido un día
bastante tranquilo.
Me ha dado tiempo
de preparar un montón de cosas.
Pero si tengo que
alegrarme por algo en concreto es por haber podido ver a mi nieta Daniela
haciendo “monerías”. Literal.
Va a cumplir nueve
meses y ha aprendido a hacer el mono.
Lanza unos grititos
imitando el chillido de los monos que nos hace troncharnos de risa.
“Sabe” hacer más
cosillas, todas simpáticas. Lo normal de un bebé de esa edad.
¡Qué ganas tengo de
tenerla en brazos!
Mu muero de ganas
de acariciarla, besarla, acunarla, disfrutarla. Menos mal que ya queda menos,
aunque por aquello de la seguridad, nos vamos a esperar unos días más.
¡Ya queda menos!
¡Hemos pasado de fase!
Si tuviera que
elegir otro motivo de alegría no tengo que pensar cuál es, lo tengo
clarísimo: he terminado la primera composición de lo que será algo parecido a
la orla que se les entrega a los alumnos al finalizar la etapa de primaria.
Lamentablemente
este año no se les va a hacer. Maldito virus. Pero me he propuesto que mi
clase no se quede sin ella.
No saldrá bien. No
saldrá perfecta. No quedará bonita. Pero será.
Y, pasados los
años, sí parecerá buena, sí parecerá perfecta y sí parecerá bonita.
Ves. Como el buen
vino, que mejora con los años.
Aún no está
terminada. Hay que añadir alguna foto, cambiar otras, poner los adornos que
la rodean. Algo de trabajo, pero con gusto
Espero y deseo que
me quede lo mejor posible.
Y para bordar el
día hoy es el día de la familia. Felicidades diario, que ya eres parte de mi
familia.
Querido diario. Qué
orla más MONA . Mañana más
|
sábado, 16 de mayo de 2020
DIARIO DE CUARENTENA. CAPÍTULO LXII
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario