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DIARIO DE CUARENTENA
CAPÍTULO
LxxViI
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Estoy bloqueado.
Hoy no tengo
ganas de escribir.
Tal vez, para
salir del paso, debería contarte que hoy ha vuelto uno de los patos que la
gaviota había expulsado de la piscina.
En realidad, no
sé si es el mismo pato o es otro. Desde mi terraza esos patos parecen
iguales.
La gaviota y el
pato disfrutan de la piscina. Nosotros no.
El gato cojo,
sigue cojo. Normal.
El búho, oh
perdón, que no es un búho es una lechuza, sigue ululando por la noche. Sigo
sin verlo, perdón, sin verla.
Los erizos
siguen haciendo su vida, también nocturna, sin que nadie les moleste.
Y, para
terminar, mañana fiesta en mi casa, de cumpleaños.
Eso sí se merece
que te lo cuente.
Esta mañana he
ido a comprar todo lo necesario, que no te voy a enumerar para no darte
envidia, querido diario.
Por la tarde
hemos estado cocinando y preparando la mayoría de las cosas para que mañana
podamos disfrutar de la compañía de la familia y no estar pendiente, en la
cocina de tener que prepararlo todo.
¡Qué ganas tengo
de que ya sea mañana!
Parece mentira
lo que disfruto estando con mi familia de aquí. Sobre todo con las nietas y,
por supuesto, con la pequeña Daniela.
Es mi debilidad.
Me tiene loco.
En realidad,
loco ya lo estaba antes, pero ahora más.
¡Bendita locura!
Querido diario.
Loco. Mañana más
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sábado, 30 de mayo de 2020
DIARIO DE CUARENTENA. CAPÍTULO LXXVII
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