sábado, 30 de mayo de 2020

DIARIO DE CUARENTENA. CAPÍTULO LXXVII



DIARIO DE CUARENTENA

                     CAPÍTULO  LxxViI


Estoy bloqueado.

Hoy no tengo ganas de escribir.

Tal vez, para salir del paso, debería contarte que hoy ha vuelto uno de los patos que la gaviota había expulsado de la piscina.

En realidad, no sé si es el mismo pato o es otro. Desde mi terraza esos patos parecen iguales.

La gaviota y el pato disfrutan de la piscina. Nosotros no.

El gato cojo, sigue cojo. Normal.

El búho, oh perdón, que no es un búho es una lechuza, sigue ululando por la noche. Sigo sin verlo, perdón, sin verla.

Los erizos siguen haciendo su vida, también nocturna, sin que nadie les moleste.

Y, para terminar, mañana fiesta en mi casa, de cumpleaños.

Eso sí se merece que te lo cuente.

Esta mañana he ido a comprar todo lo necesario, que no te voy a enumerar para no darte envidia, querido diario.

Por la tarde hemos estado cocinando y preparando la mayoría de las cosas para que mañana podamos disfrutar de la compañía de la familia y no estar pendiente, en la cocina de tener que prepararlo todo.

¡Qué ganas tengo de que ya sea mañana!

Parece mentira lo que disfruto estando con mi familia de aquí. Sobre todo con las nietas y, por supuesto, con la pequeña Daniela.

Es mi debilidad.

Me tiene loco.

En realidad, loco ya lo estaba antes, pero ahora más.

¡Bendita locura!


Querido diario. Loco. Mañana más



No hay comentarios:

Publicar un comentario