jueves, 30 de abril de 2020

FANTASMAS EN LA SIERRA. ELPINGÜINO.4


FANTASMAS EN LA SIERRA

EL PINGÜINO.4

          - Ya te he dicho que no seas impaciente. Ya estoy terminando. Escucha.
          - Después rebuscó para ver qué se llevaba y, aunque sabía que luego no pudiera venderlo, decidió cargar en el burro lo que había apartado. El molino no estaba demasiado lejos, pero ya no había motivo para acercarse.
          Y aunque él no lo pensara al menos llagaría un poco antes de lo previsto a su casa.
          Llegó hasta el cruce llamado de “La Talica” y se desvió a la izquierda hasta llegar a otro cruce al que llaman “El carbón”. En unas tres horas ya estaría en casa.
          Comenzó la ascensión acortando por algunos atajos que conocía. El burro marcaba un lento paso hasta que comenzó a nevar de nuevo.
          Estaba anocheciendo cuando pasó por el cortijo de El Madroño. Media hora más y a descansar.
          Apenas dos curvas desde que había dejado atrás El Madroño cuando le pareció ver algo que se movía, acompañándolo entre los pinos al lado del camino.
          - “Será un perro”, pensó tu padre.
          No le hizo caso hasta que un poco más adelante lo volvió a ver. Pero esta vez sí se fijó. Pero no dejó de mirarlo pues no creía lo que estaba viendo, caminando a su par, unos metros por encima del camino vio un animal que no correspondía con la fauna de la sierra. Vio un pingüino.
          Lo miró, lo miró y lo volvió a mirar. Sí. Estaba seguro. Era un pingüino.
          Continuó andando y unos minutos más tarde ya se encontraba en la curva de “la Lomica del arenal”. Desde allí ya podía ver el cortijo y en un momento ya estaría en su casa.
          Las luces de las casas le acompañaron hasta la puerta de la cuadra de su casa. Descargó lo poco que recuperó, encerró el mulo y se encaminó a la casa.
          Al entrar saludó a su mujer y a su cuñado, que estaba en su casa esperándolo y le dijo:
          - No os vais a creer lo que acabo de ver al pasar por El Madroño.
          - ¿Qué pasa? Le preguntó tu madre.
          - No, no pasa nada es que he visto un pingüino.
          - ¡Anda ya, un pingüino!, ¿cómo vas a ver un pingüino aquí? ¡Aquí no hay pingüinos!
          - ¿Pero tú sabes cómo es un pingüino?, ¿Has visto alguna vez un pingüino? Preguntó su cuñado.
………………..                                                                                  CONTINUARÁ

No hay comentarios:

Publicar un comentario