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DIARIO DE CUARENTENA
CAPÍTULO xXVII
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Casi todos los días me pregunto cómo estarán mis alumnos y
alumnas, mis niños y mis niñas y por supuesto sus familias.
Me preocupa si estarán bien de salud; me preocupa si estarán
bien mentalmente; me preocupa si están recibiendo las actividades que
proponemos para seguir con el temario educativo; me preocupa no saber si
tienen los medios para realizarlas; me preocupa que quieran aprender y no
puedan; me preocupan sobremanera aquellos que sé que no tienen los medios
para continuar este curso; me preocupan aquellos que dejaron los libros en el
cole; me preocupan sus padres; me preocupa que quieran ayudarles y no puedan
o no sepan; me preocupa no saber cómo va a acabar este curso (aunque lo
supongo).
Me los imagino en sus casas, en su zona de trabajo, sentados
delante del ordenador o la tableta o el móvil para hacer las actividades
propuestas. Me los imagino deseando ver qué he puesto cada mañana en el blog.
Me los imagino sonriendo al pensar que son tareas fáciles y también con caras
serias pensando que tendrán dificultades al creer que son difíciles y no
podrán hacerlas.
De mis niños y niñas quiero decir que estoy muy, pero que
muy orgulloso de todos ellos y de todas ellas.
Sé que estos días son los más
difíciles y extraños que van a vivir en toda su vida.
En estos días deberían
estar corriendo, jugando, sonriendo, aprendiendo, estudiando, viviendo como
corresponde a su edad; sin embargo, corren dentro de sus casas, juegan solo
con su familia, sonríen menos de lo que debieran, aprenden frente a una
pantalla, estudian con miedo, viven experiencias que llegan demasiado pronto:
paciencia, incertidumbre, confinamiento, ausencias…
Curiosa etapa esta en la que deberían estar pensando en el
viaje fin de curso, en las fotos para la orla, en la fiesta fin de curso, en
su actuación en esa fiesta, en que el curso que viene todos irán al instituto
y allí se reencontrarán con sus compañeros de siempre, que echarán en falta a
otros que estarán en otro instituto y por desgracia se irán olvidando, poco a
poco, de su etapa en el Colegio San Miguel, de sus profesores, incluido su
tutor, de esta etapa tan absolutamente bonita llena de aprendizajes
educativos, sociales y algunos hasta inadecuados.
Pero así es la vida.
Curiosa etapa esta en la que ni yo mismo pienso en lo que
debería estar pensando.
¿Quieres saber lo que pienso?
Tal vez te lo cuente otro día.
Querido diario. Orgulloso de mis niñas y niños. Mañana más
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viernes, 10 de abril de 2020
DIARIO DE CUARENTENA. capítulo XXVII
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