viernes, 10 de abril de 2020

DIARIO DE CUARENTENA. capítulo XXVII



DIARIO DE CUARENTENA
                                   CAPÍTULO  xXVII


Casi todos los días me pregunto cómo estarán mis alumnos y alumnas, mis niños y mis niñas y por supuesto sus familias.

Me preocupa si estarán bien de salud; me preocupa si estarán bien mentalmente; me preocupa si están recibiendo las actividades que proponemos para seguir con el temario educativo; me preocupa no saber si tienen los medios para realizarlas; me preocupa que quieran aprender y no puedan; me preocupan sobremanera aquellos que sé que no tienen los medios para continuar este curso; me preocupan aquellos que dejaron los libros en el cole; me preocupan sus padres; me preocupa que quieran ayudarles y no puedan o no sepan; me preocupa no saber cómo va a acabar este curso (aunque lo supongo).

Me los imagino en sus casas, en su zona de trabajo, sentados delante del ordenador o la tableta o el móvil para hacer las actividades propuestas. Me los imagino deseando ver qué he puesto cada mañana en el blog. Me los imagino sonriendo al pensar que son tareas fáciles y también con caras serias pensando que tendrán dificultades al creer que son difíciles y no podrán hacerlas.

De mis niños y niñas quiero decir que estoy muy, pero que muy orgulloso de todos ellos y de todas ellas. 

Sé que estos días son los más difíciles y extraños que van a vivir en toda su vida. 

En estos días deberían estar corriendo, jugando, sonriendo, aprendiendo, estudiando, viviendo como corresponde a su edad; sin embargo, corren dentro de sus casas, juegan solo con su familia, sonríen menos de lo que debieran, aprenden frente a una pantalla, estudian con miedo, viven experiencias que llegan demasiado pronto: paciencia, incertidumbre, confinamiento, ausencias…

Curiosa etapa esta en la que deberían estar pensando en el viaje fin de curso, en las fotos para la orla, en la fiesta fin de curso, en su actuación en esa fiesta, en que el curso que viene todos irán al instituto y allí se reencontrarán con sus compañeros de siempre, que echarán en falta a otros que estarán en otro instituto y por desgracia se irán olvidando, poco a poco, de su etapa en el Colegio San Miguel, de sus profesores, incluido su tutor, de esta etapa tan absolutamente bonita llena de aprendizajes educativos, sociales y algunos hasta inadecuados.

Pero así es la vida.

Curiosa etapa esta en la que ni yo mismo pienso en lo que debería estar pensando.

¿Quieres saber lo que pienso?

Tal vez te lo cuente otro día.

Querido diario. Orgulloso de mis niñas y niños. Mañana más


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