DIARIO DE CUARENTENA
CAPÍTULO LxxxI
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Me llama mucho la atención las imágenes de tanto policía americano con una rodilla en tierra. Ya sabes por qué.
Sin embargo, creo de debería aclararte un par de cosas del final de este extraño trimestre.
Pero no te hablaré de mí. Tampoco de tantas madres y tantos padres que están haciendo un gran esfuerzo para salvarle los muebles a la consejería de educación (debería ir con mayúsculas, pero no se lo merecen. Falta de ortografía que me apunto).
Ni siquiera voy a nombrar a las valientes alumnas y valerosos alumnos por estar confinados, con educación de esta manera. No.
Tampoco te voy a contar cuánto valoro el trabajo de todo el profesorado, que en la mayoría de los casos está haciéndolo genial. Tampoco.
Sí voy a decirte el tremendo trabajo que se les ha impuesto a los Equipos Directivos, que, en la mayoría de los casos, tienen que atender a su familia, a su trabajo, a todos los problemas del profesorado, a la tele administración del colegio, a todas las demandas (por cierto, que son montones a diario) de sus superiores, a resolver mil y un problemas que se están planteando a cada minuto, a solucionar todo lo que le plantean las familias que no tienen medios informáticos y que necesitan en estos días, a sacarle las castañas (ardiendo) del fuego a la administración que los está tratando como seres inferiores y esclavizándolos de una manera que no te puedes ni imaginar.
Por supuesto, también hacen de intermediarios entre la administración y nosotros, profesores de 6º, que en este mes que nos queda nos han mandado hacer un montón de informes y nos tienen que ir aclarando todas las dudas que se nos plantean.
No tengo palabras para hacer constar mi consideración hacia ellos; no sé cómo hacerles llegar mi aprecio por su tremendo esfuerzo; no se me ocurre qué debo hacer para decirle a todo el mundo lo que están haciendo y cómo los están tratando.
Estos superiores nuestros, que no son superiores por ser magníficos ni siquiera más inteligentes que los demás, son, a falta de otras palabras inhumanos por exigirles un esfuerzo que les ocupa hasta altas horas de la noche; son maleducados por no respetar a los trabajadores que están a su cargo; son inútiles porque no tienen ni idea de cómo se hacen las cosas y mandan hacerlas a quienes saben que se van a desvivir por hacerlo bien.
No voy a nombrarlos ni una vez más hoy.
Gracias a Patricia, José Luis y Carmen, verdadero motor del colegio San Miguel. Formáis el mejor Equipo Directivo que podríamos tener.
Mi agradecimiento por toda la ayuda que nos prestáis a diario, por escucharme cada vez que me dirijo a vosotros, por no haberme mandado a tomar por favor (ja, ja) cada vez que he metido la pata hasta el infinito y más allá.
Es una lástima que me quede tan poco de tiempo para disfrutar a diario de vuestra compañía, de vuestra amistad y de vuestros consejos.
GRACIAS.
Querido diario. Quiero a mi Equipo Directivo. Mañana más
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miércoles, 3 de junio de 2020
DIARIO DE CUARENTENA. CAPÍTULO LXXXI
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